Sobre su nombre y nacimiento
hasta el día de hoy no están
las historias de acuerdo;
fue desconocido y vulgar.
Cuantos le hablaban, le olvidaban
en seguida, para quedar
sin darse cuenta otro poco
más alegres, más en paz.
Quien nos lo pinta encerrado
en mística soledad;
quien dice que habitó en el ruido
dejó familia y ganó el pan.
Sólo nos consta que solía,
al salir de su portal,
mirar el color del cielo
y, tropezando, suspirar.
Que le gustaba andar despacio,
ir solbando al ver pasar
la gente, y tenía algunas
dulces manías que cultivar.
Sin pensarlo mucho, rezaba
con costumbre de olvido ya,
confiaba y se distraía
en la vida y su zumbar.
Murió y despertó asombrado
al encontrarse santo allá,
que a nadie dan nada que hablar
(José María Valverde)
!Nos cambiamos de ashram finalmente! / Nueva página
Hace 15 años
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