No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecidos; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muéveme tus afrentas t tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. (De autor anónimo) Comunión espiritual Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Deseo amarte sobre todas las cosas y que te hagas presente en mi vida. Tú sabes que ahora no me es posible recibirte sacramentalmente, por ello te ruego que vengas espiritualmente a mi corazón. (Hacer un breve silencio) Creo en tu amor misericordioso y como ya estás espiritualmente presente, te abrazo y me uno por entero a ti: permanece en mi y ayúdame para que nunca me separe de ti. Amén. Bendición de la Mesa Bendícenos, Señor, a nosotros y a estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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