Jesús, que sientes compasión al ver la multitud que está como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia de Buenos Aires, una nueva primavera de vocaciones.
Te pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón que nos alimenten con el pan de tu Palabra y en la mesa de tu Cuerpo y de tu Sangre; Consagrados que, por su santidad, sean testigos de tu Reino, Laicos que, en medio del mundo, den testimonio de ti con su vida y su palabra.
Buen Pastor, fortalecer a los que elegiste; y ayúdalos a crecer en amor y santidad para que respondan plenamente a tu llamado.
María, Madre de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.
!Nos cambiamos de ashram finalmente! / Nueva página
Hace 15 años
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