Es la oración que Jesús dirige a su Padre y nuestro Padre y que rezamos animados por el Espíritu Santo. Se llama también: oración dominical.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
!Nos cambiamos de ashram finalmente! / Nueva página
Hace 15 años
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