miércoles, 5 de agosto de 2009

Pésame, Dios mío

Siempre ofendemos a Dios y necesitamos de su perdón. Esta oración nos ayuda a arrepentirnos y pedir perdón, con el propósito de realizar el bien omitido, o de reparar el mal realizado. Pésame, Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendiendo. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como tú. Antes querría haber muerto que haberte ofendido y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario