miércoles, 5 de agosto de 2009

Salve

Esta antigua salutación a la Virgen María nos ayuda a recurrir a ella como Madre, pidiéndole que nos muestre a Jesús, ¨fruto bendito de tu vientre¨.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Eva, pues, Señora nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstrame a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos Señor Jesucristo. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario