Gloriosa santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso.
Tú que despreciaste las vanidades del mundo para abrazarte a su cruz desde tu más tierna infancia.
Tú que profesaste una gran ternura y dedicación a los más desvalidos sirviéndolos como al mismo Jesús.
Tú que amaste con filial devoción a la Virgen María.
Enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu protección en la tierra y de tu compañía en el Cielo. Amén.
!Nos cambiamos de ashram finalmente! / Nueva página
Hace 15 años
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